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CAFÉ DEL ESCRITOR: IDEAS, PASATIEMPOS, MARKETING Y RECURSOS PARA ESCRITORES

Harta del contenido épico e irresistible

No puedo más. Lo confieso. Tengo que decirlo o reviento. Acabo de ver otro de esos mensajes en mi timeline, esta vez en LinkedIn. Es otro de esos titulares sobre cómo crear contenido épico, irresistible, increíble, o las tres cosas a la vez. Sí, ya lo sé. La culpa es mía por trabajar en marketing digital y suscribirme de forma impulsiva a cosas que no debería. Pero… ¿qué mierda es el contenido épico? ¿Te lo has preguntado alguna vez?

Tropas de cientos de soldados marchando como hormigas, destrozándose los juanetes bajo un sol abrasador, embutidos en treinta kilos de lata y otros tantos de cota de malla, mientras van camino Soria, Moria o el Abismo de los Idiotas, cantando algún tema de Manowar a pleno pulmón. Eso es épico.

El Cantar de Mío Cid o la epopeya de Gilgamesh, eso son poemas épicos.

La borrachera que pillaste la primera vez que te pusiste a tomar chupitos de tequila como si aquello fueran copichuelas de agua y en un par de horas acabaste abrazado a la taza de un retrete cualquiera, sacando no sólo el hígado, sino hasta el páncreas, la vesícula biliar y parte del intestino grueso. Eso también fue épico.

Hamburguesa gigante

O quizá incluso hasta la hamburguesa gigante de la foto, que debe contener al menos media vaca pasada por la picadora.

¿Pero un puñetero artículo de un blog? ¿El contenido de una web? ¿Épicos? ¿En serio? Creo que hay algún detalle que se me está escapando, porque todavía no acabo de entender qué es lo que convierte a un post en algo épico.

¿Son las más de 4.000 palabras que contiene y que me obligan a almacenarlo en Pocket una vez he leído los cuatro primeros párrafos, porque es entonces cuando me doy cuenta de que no lo voy a poder terminar de una sentada ni en broma?

¿O lo que lo hace épico son el esfuerzo y los cuatro cafés que el redactor que lo ha escrito ha tenido que tomarse para terminarlo a tiempo y cobrar a cambio menos de medio céntimo por palabra? Lo épico ahí sería más bien el cómo muchos redactores consiguen llegar a final de mes.

En serio, sé que sólo es un adjetivo, ¿pero soy la única que está cansada de superlativos que tratan de convertir cualquier cosa en algo inimitable, inigualable, magnífica y totalmente innecesaria?

Entiendo que es marketing, pero nos estamos empezando a sumergir en una tendencia en la que todo se magnifica hasta extremos ridículos para darle un valor aparente que raras veces tiene. Y todo por conseguir más clics. No quiero empezar a hablar de vendedores de humo con pico de oro y lengua de serpiente. Yo he venido aquí a hablar de mi libro (espera, que aún no tengo libro…) Vale, he venido a hablar sobre escribir mierda épica.

Si vamos a escribir, deberíamos hacerlo sobre algo interesante y aportar nuestro punto de vista, o como mínimo adornarlo con fotos de gatitos que merezcan la atención del lector. Internet ya está saturada de contenido malo. No necesitamos más. De verdad. Y todavía necesitamos menos contenido refrito y  regurgitado una y otra vez, maquillado con un título que promete desvelar grandes secretos, pero que acaba resultando como un mal amante en noche de borrachera. Si vamos a escribir, deberíamos saber escoger adjetivos adecuados para aquello que queremos comunicar, adjetivos que transmitan algo sobre el servicio o el producto que estamos promocionando.

Gato con ojos rayo laser

Esta es la foto que va a salvar el artículo de hoy

 

Quizá el problema no es del contenido épico e irresistible. Quizá el problema soy yo. Ya sabes: no eres tú, soy yo, no estamos en la misma onda, necesito un poco de tiempo,… Tal vez en una dimensión paralela podamos ser felices juntos y crear contenido épico e irresistible haciendo copy-paste de otras webs.

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