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CAFÉ DEL ESCRITOR: IDEAS, PASATIEMPOS, MARKETING Y RECURSOS PARA ESCRITORES

Cómo no usar Twitter para promocionar tu libro

pajaritos twiteros

Todos los que vivimos conectados a las redes sociales hemos visto alguna vez en Twitter mensajes parecidos a estos repitiéndose en modo bucle:

« ¡Compra mi libro! ¡Lo vendo bueno, bonito y barato! ¡Sígueme en Facebook! ¡Mi libro es el mejor del mundo mundial! ¡Venga, porfa, porfa, porfa, cómpralo! ¡Hazme caso!»

—¿Y qué le decimos al dios del spam?

—Hoy no.

Así que le damos al botón de unfollow y a tomar por culo. No, no eres mi amigo, ni un conocido, ni siquiera eres interesante, eres un spammer. Y lo siento, pero no, no me interesa tu producto y no vas a hacer que me resulte más interesante por el hecho de que cada cinco minutos me repitas que es estupendo. No me interesa el spam, gracias. Como la mayoría de mortales, me conecto a las redes sociales para entretenerme, compartir cosas, mantenerme informada y, si se da el caso, conocer nuevas webs o gente interesante.

Si quieres que le eche un vistazo a tu libro o lo que sea vendes, no me agobies reclamando atención como un niño recién destetado que no para de llorar. Dame algo útil o divertido, aporta buen contenido, comparte noticias, cuéntame una historia. Las redes sociales son útiles para darse a conocer y para promocionar tu libro, pero hay que usarlas de forma adecuada. Procura ser un poco creativo.

Uno no puede irrumpir en Twitter y ponerse a gritar “¡vendo pescaíto frito y libros a un euro!” cada cinco minutos, como si estuviera en la plaza del mercado. A ver, que por poder puedes, pero a menos que seas George R.R. Martin, Arturo Pérez-Reverte o algún otro dios del Olimpo de los best-sellers, lo único que conseguirás con tuits de ese tipo es que tus lectores potenciales huyan de ti como de la peste. Y ten por seguro que ni leerán, ni comprarán un libro tuyo en la vida. Habrás arruinado la oportunidad de conseguirlo.

No hace falta ser un community manager experimentado para darse cuenta de eso. Lo único que hace falta es tener un poco de sentido común. Pero, por desgracia, es un error bastante más frecuente de lo que se podría pensar y son muchos los escritores noveles que me he encontrado en Twitter que usan esta… bueno, llamémosle estrategia.

Todo autor novato tiene que tener claro que es un desconocido.

—Sí. Asúmelo, eres un mindundi como yo, y a nadie le va a interesar lo que escribes si no consigues que antes les interese el contenido que compartes o tú mismo como persona.

—Pero de verdad, mi libro es muy bueno…

—¡No! No, no y no. No digo que no sea bueno, pero a nadie le importa. Al mundo le da igual tu libro. Puede que tu prosa florida sea capaz de hacer sombra a la de Bécquer, pero la persona que está viendo tu tuit no lo sabe. Y con esos mensajes de mierda, tampoco se lo estás demostrando, ni estás haciendo que sienta curiosidad alguna por tu novela.

No digo que no puedas promocionar tu libro en Twitter. Todo lo contrario. Las redes sociales son una herramienta de comunicación muy útil.  Pero hay que crear cierta curiosidad en el lector, darle tiempo para que te conozca, compartir cosas que le inviten a preguntarse en algún momento «¿Y qué es lo que escribe este?». Mientras no consigas eso, nada de vomitar cada cinco minutos un tuit de autobombo con enlace a Amazon.  Bueno, y cuando lo consigas, tampoco.

Habla de tu libro solo de forma ocasional. Y antes de darle al botón de “Twittear”, ponte siempre en el lugar del otro y pregúntate si lo que vas a publicar es algo que tú quisieras leer en tu timeline.

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