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CAFÉ DEL ESCRITOR: IDEAS, PASATIEMPOS, MARKETING Y RECURSOS PARA ESCRITORES

5 Consejos para escribir artículos académicos

Tanto si eres un estudiante de ciencias como de letras, es muy probable que a lo largo de tu vida debas enfrentarte a desarrollar un texto académico como un artículo de investigación, un trabajo final de máster o incluso a averiguar cómo escribir una tesis.

Seguramente, en un principio estés muy perdido, aburrido u odies la idea de tener que escribir un texto de este tipo. Pero te aseguramos que si desarrollas un verdadero proceso de investigación en un campo que te resulte apasionante corres el riesgo de convertirte en un adicto de por vida a la investigación académica.

Como sabes, el universo de este tipo de textos es realmente extenso e incluye desde: tesis, hasta ensayos, pasando por el clásico artículo de investigación o artículo de revista, las monografías, los resúmenes de conferencias y ponencias, las reseñas bibliográficas, los abstracts y varias tipologías más. Sea cual sea el formato que debas crear, en este post queremos animarte con unas ideas sencillas para que seas práctico y ético a la hora de desarrollar tus textos académicos. ¡Toma nota!

escribir articulo

1. Documéntate a fondo sobre el tema de tu artículo de investigación

Sabemos que Internet y webs como Wikipedia pueden ser fuentes de información muy válidas, pero como paso obligado dentro de tu proceso de investigación deberás consultar los catálogos de diferentes bibliotecas y leer unos cuantos libros para contrastar la información entre ellos. No podemos decirte cuantos, pero cuantos más mejor.

Este proceso de lecturas te permitirá formarte una idea global sobre el tema y te aseguramos que te sorprenderás con la gran cantidad de lecturas de temas paralelos que aparecerán ante ti. Gracias a ellas profundizarás realmente en tu tema, ampliarás tu visión sobre el mismo y podrás entender algo de la historiografía sobre el propio fenómeno. De igual modo te ocurrirá algo sorprendente y es que comenzarás a visualizar las divergencias de enfoque entre autores. Con todo ello, y desde tu perspectiva actual, podrás hacer aportaciones de calidad sobre el tema y criticar (de una forma ética y razonada) las impresiones anteriores sobre el mismo.

Pero todo no está en los libros, así que dependiendo de la época de tu tema de investigación es muy posible que debas consultar: documentos antiguos, películas, videos, entrevistas en audio y más. Recuerda que las bibliotecas, especialmente las universitarias, están vinculadas también con diferentes bases de datos internacionales de revistas. En ellas podrás bucear de forma online para conseguir muchos más artículos y documentos que podrás sintetizar en tu texto y referenciar de forma adecuada en tu bibliografía.

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2. Crea una estructura sencilla en tu artículo de investigación

En la escritura académica, como en muchas facetas de la escritura, menos es más.

Ocurre que, a diferencia de otros tipos de escritura, sus ideas y aportaciones deben estar muy bien fundamentadas y justificadas. Esto lleva de forma recurrente a que los investigadores creen estructuras de textos muy extensas y complejas, donde se cruzan datos y gráficos con textos y notas a pie que terminan por marear a los lectores. Por ello, te recomendamos que crees una potente pero sencilla estructura de capítulos, secciones y párrafos. Dentro de ellos te sugerimos que evites la construcción de párrafos infinitos y frases ilegibles que acumulan demasiada información.

En su lugar, crea frases potentes y breves. De este modo, tu lector respirará, entenderá mejor su significado y disfrutará más con su lectura. Piensa además que desde la irrupción de Internet y la masificación de contenidos informativos clickbait, a los que nos enfrentamos a diario tanto académicos como todo tipo de personas, estamos acostumbrados a textos muy resumidos. Ya sabemos que la escritura académica es el antagonista absoluto del clickbait, pero piensa que ¡siempre se puede aprender algo de los enemigos!

De igual modo, debes saber que la estructura final de tu texto también tiene que ver con el modo en el que dispones la maquetación. Tablas, gráficos, ilustraciones, fotos, mapas, entrevistas, vocabularios específicos, bibliografías, webgrafías… hay miles de tipos de informaciones anexas para redondear tu investigación académica. Te recomendamos que a la hora de maquetar estos materiales priorices siempre la lectura de tu texto y parceles cada tipo de información. Es cierto que tus lectores quieren entender lo que leen mientras los sorprendes con ejemplos visuales del tema, pero por mucho que te guste la maquetación de los fanzines punk, intenta crear un balance entre texto e imagen que sea sencillo y sensato.

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3.Utiliza un vocabulario y una gramática técnica pero asequible

De forma habitual, cuando un “principiante” se enfrenta a la creación de un texto académico piensa en hacerlo muy complejo y farragoso para demostrar unas grandes habilidades y con ello comete una serie de errores comunes. Desde nuestra experiencia te recomendamos:

  • Emplear un vocabulario específico, pero no rimbombante. No agotes al lector, ni trates de explicarle un tema confundiéndole con “palabros complejos”. No estamos en el siglo XVI y tú no eres Miguel de Cervantes (o tal vez sí). En cualquier caso, usa un léxico adecuado y haz asequible tu texto a todo el mundo para que tu aportación llegue a más gente.
  • Usar sinónimos de forma adecuada. Ya que es muy probable que las palabras clave o recurrentes de tu tema vayan a aparecer muchas veces a lo largo de tu texto y no querrás saturar a nadie. Tampoco te excedas y termines usando palabras que no significan exactamente lo que quieres. Tus amigos Wordreference y R.A.E. están siempre online para ayudarte.
  • Evitar las triples adjetivaciones que hacen tediosa la lectura y sobredimensionan tu objeto de estudio. Sabemos que ya amas con pasión tu tema, y aunque es importante transmitir este amor y respeto por él, no hace falta que exageres las hazañas de sus protagonistas o su relevancia en la historia con múltiples adjetivos grandilocuentes. ¡Economizar el lenguaje es un acierto!
  • No abusar de los adverbios acabados en mente. Estos adverbios están indicados para matizar algo en tu texto. Valga de ejemplo: sinceramente. Un uso excesivo de ellos hace muy tosca la lectura y siempre tienes una opción más breve para usar a tu disposición.
  • Puntuar de forma correcta si abusar de puntos y comas confusos. No sabemos si serás el futuro Borges o Saramago, pero lo cierto es que crear estructuras de oraciones ultra complejas o hiper conectadas no es un ejercicio muy útil para la escritura académica.
  • Pensar siempre en el lector. La mayoría de los investigadores se ciegan tanto en su tema que se olvidan de que su lector puede (o no) pertenecer al restringido mundo de la investigación académica. De este modo, suelen aportar cientos de ejemplos, protagonistas, ideas y conclusiones excesivas en sus textos que terminan por oscurecer el enfoque general del mismo y confundir al lector. Selecciona la disposición de tus ideas y conclusiones pensando también en el lector, ya que en definitiva tanto la comisión de revisión de tu texto como tus lectores finales van a agradecer que sea asequible.
seleccionar infomación

4. Sé honesto con la información que fundamenta tu artículo de investigación

Ahora eres un investigador o investigadora y quieres hacer una gran aportación a tu tema, pero sentimos decirte que no has inventado la pólvora. Antes que tú, estuvieron otras y otros, y después de ti vendrán más apasionados de la investigación que necesitarán estudiar el mismo fenómeno. Y esto implica una responsabilidad y una gran dosis de honestidad.

Referencia de forma adecuada las ideas y fuentes que incluyes en tus textos. Usa de forma adecuada las citas textuales, las notas a pie y crea una bibliografía ordenada que sea muy útil para los demás. No ocultes fuentes, ni copies ideas de otros investigadores sin referenciarlas ya que más pronto que tarde otro investigador o el propio autor de aquellas palabras te va a pillar. Pero, tampoco caigas en la escritura defensiva: ese estilo de escribir tu texto a base de citas de otros, donde das la impresión de que no tienes voz propia. Crea un balance adecuado en tu texto, fusionando y referenciando tus fuentes y tu propia opinión sobre el fenómeno que estudias.

Acredita y documenta de forma adecuada la autoría del material gráfico que acompaña a tus textos. Aunque tu texto no tenga interés comercial y en teoría puedas disponer de cualquier imagen para él por motivos académicos, intenta referenciar al máximo las autorías de los materiales que incluyes. Te recomendamos siempre hablar con el autor y citarlo como fuente del material gráfico. Es posible incluso que le caigas en gracia y cree materiales específicos para ti o que incluso te ayude a difundir tu texto académico para que tenga más impacto.

En cualquier caso, piensa que la escritura académica está ligada también al proceso evolutivo del fenómeno que estudias. Te comentamos esto porque es muy habitual denostar algunas aportaciones de investigadores precedentes que han quedado parcialmente obsoletas cuando uno se convierte en un especialista. Pero debes tener en cuenta que esas aportaciones abrieron siempre un camino. Recuerda que la ética es una parte muy importante de ese camino, sin ella no eres nadie y no podrás progresar en el ámbito académico.

como revisar un texto

5. Revisa tu texto 5 veces en pantalla y 3 en papel

Te vamos a desvelar un secreto: la mayoría de las publicaciones de los investigadores/as y de las editoriales más prestigiosas del universo académico como Routledge suelen incluir algunos errores en su estructura y ortografía que terminan siendo impresos en libros y revistas. Esto es así, aunque sus textos sean escritos por manos profesionales, pasados por los procesadores de texto y supervisados tras el filtro de revisión orto tipográfica de correctores profesionales. Es una gran pena, pero es así, somos humanos.

Ahora que sabes este secreto, entenderás que tu texto tiene grandes posibilidades de contener pequeños errores una vez que lo hayas terminado. En Café del Escritor te recomendamos que una vez que des el visto bueno a tu texto académico lo dejes reposar unos días. Tras ello, revísalo en pantalla 5 veces más y después imprímelo. Al repasarlo en papel es muy posible que detectes nuevos fallos, así que te sugerimos que hagas otras 2 veces este proceso. Sabemos que no es ecológico, ni tampoco económico, pero es un truco bastante eficaz para que tu texto quede realmente limpio de errores.

De igual modo te recomendamos que sometas tu texto a la lectura de otros investigadores o “lectores beta” de tu artículo. Seguramente ellos, con ojos más frescos, podrán orientarte sobre algún fallo de enfoque, expresiones o ideas confusas de tu artículo de investigación. Acepta de buen grado su ayuda y sé autocrítico con tu trabajo. Estas dos claves te ayudarán a progresar en el apasionante mundo de la investigación académica.

Si has llegado hasta aquí con tu lectura te felicitamos. Esperamos que esta breve pero interesante información sobre como escribir un artículo académico/científico te haya resultado estimulante.

Ya sabes que en este contexto no hay nada como descubrir fuentes de información olvidadas o aportar algunas muy actuales, así como contribuir a tu tema de estudio para que avance con nuevos enfoques y marcos teóricos. Confiamos en que tu texto haya logrado algunos de estos objetivos. Ahora ha llegado la hora de que luches infatigablemente por publicar tu texto en un portal web de investigación, de forma independiente o en una revista especializada y libro.

Este es el momento en el que tu perfil como investigador/productor de textos académicos está despegando. Y por ello te recomendamos que no caigas en la trampa de producir textos inspirado por un absurda competición entre compañeros de profesión, índices de impacto de revistas o departamentos de universidades. Te deseamos que disfrutes realmente investigando y produciendo textos académicos muy útiles y éticos.

Para despedirnos, te recomendamos leer este texto del profesor Miguel Figueroa Saavedra en el que nos advierte sobre la volatilidad del artículo académico, un verdadero alegato sobre el valor de la investigación académica.

Créditos de las imágenes:

Kaitlyn Baker

Fred Marriage

Tim Rebkavets

Patrick Tomasso

Giulia May

John Schnobrich

Kristian Strand

Entre mis autores favoritos se encuentran Michael Ende, Sharon Zukin, Primo Levi, Borges, Delibes, George Orwell, Jaroslav Hašek, Aldous Huxley, Manuel de Pedrolo, J.Kennedy Toole y tantas otras y otros. Durante los últimos 15 años he colaborado maquetando, diseñando y generando estrategias para el lanzamiento de diferentes revistas y libros, tanto en catalán como español.
Soy Doctor en Historia del Arte y Técnico en diseño gráfico-copywriter.

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